Mi memoria viajera
Una vez tuve la oportunidad de cruzar el mundo por ti.
tú, tú me inspiraste.
Sentía los latidos a mil persiguiendo mariposas invisibles, quería alcanzarte.
Me conformaba con la idea de que tu voz, solo tu voz era mi perfecto amante.
Cada día que pasaba, la noche paria sueños locos; me imaginaba contigo perdiéndonos en un mar de estrellas, en la perfecta oscuridad donde puede desnudarse el corazon sin miedo, en esa brisa serena que llega a cubrirnos los pies ante el amanecer del mar mirándote a los ojos, presintiendo la felicidad infinita solo teniendo tus manos entre las mías, sosteniéndome, como siempre me han sostenido los sueños que tuve contigo; pero ese fantástico momento nunca llego y siento que entre párrafos retrocedo.
Las palabras que tanto nos acercaban y acariciaban nos fueron separando grandemente, quise mirarte en esa tarde perfecta donde mi piel brillaba, donde el corazon se sentía margarita púrpura, donde mis manos presentían una canción en las líneas escondidas de tus manos, en tu perfil de niño con el que te recuerdo; una tarde quise escucharte mirándote a los ojos, pero tronaba el cielo y desapareció el sueño que me conquistaba cada noche, porque no hubo correspondencia y se extinguió.
Ese mismo fuego con el que muchas veces te dibuje flores y estrellas en el mundo de mi idea delirante quizá, o quizá profundamente dulce.
La nostalgia fue fuerte sabes; te llame muchas tardes ya alejada de ti, y en muchas otras me seguían los sueños de encontrarte o imaginar alcanzarte. Ese encuentro que pasaba en mi memoria viajera con tantos detalles quizá fue real en otro tiempo, quizá...
Yo hubiera estado esperándote mientras endulzaba el café y escuchaba una canción de Mirelle Mathieu, con un cuaderno de apuntes escribiendo los versos que alados saltaban sobre las flores. Con las manos frías por la sensación de ir alcanzándote.
Si llegabas no hubieras dejado de mirar las palabras pequeñas que tenia en mis ojos azucarados escribiendo de nuestro romance; si oías mi voz podía haber llegado a tu sueño; hubiera osado por tomarte las manos, tomar tu tiempo.
-Hablar es un arte-
Podríamos haber hablado de todo o reírnos de todo, te contaba mi viaje y las veces que te presentí, y si el día iba desapareciendo llegando la noche... dejaba en tus ideas volar las pequeñas alas de mis secretos y te dejaba en los labios mi fuego , mi beso.
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