Una vez tuve la oportunidad de cruzar el mundo por ti. tú, tú me inspiraste. Sentía los latidos a mil persiguiendo mariposas invisibles, quería alcanzarte. Me conformaba con la idea de que tu voz, solo tu voz era mi perfecto amante. Cada día que pasaba, la noche paria sueños locos; me imaginaba contigo perdiéndonos en un mar de estrellas, en la perfecta oscuridad donde puede desnudarse el corazon sin miedo, en esa brisa serena que llega a cubrirnos los pies ante el amanecer del mar mirándote a los ojos, presintiendo la felicidad infinita solo teniendo tus manos entre las mías, sosteniéndome, como siempre me han sostenido los sueños que tuve contigo; pero ese fantástico momento nunca llego y siento que entre párrafos retrocedo. Las palabras que tanto nos acercaban y acariciaban nos fueron separando grandemente, quise mirarte en esa tarde perfecta donde mi piel brillaba, donde el corazon se sentía margarita púrpur...