Inspiración fugaz

 Déja que agonicen las alas de la noche

y  se pueblen las flores de lagrimas,

que el cielo escriba con mano de nube gris

las palabras aladas y puras,

esta es la hora en que el murciélago

quiebra las manecillas del reloj para salir.


(Detrás del espejo)

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